martes, 12 de abril de 2011

Vida..

La vida pasa en un abrir y cerrar de ojos. Parece que fue ayer cuando yo, siendo pequeña, soñaba mirando por una ventana empañada en un séptimo piso, con el día en que volvería a mirar ese nevado paisaje, pero sin ser tan pequeña, ni tampoco tan regordeta. Ese día en el que sería lo que toda niña de nueve años quiere ser: una adolescente. Y ahora, en este momento, siendo una adolescente sentada frente a una computadora, sigo esperando ese mismo día en el que volveré a aquella ventana que tanto sabe de mí. Dicen que no es malo recordar, pero lo cierto es que en ocasiones duele, y cosas que consideraba molestas o insignificantes, ahora representan todo un mundo para mí. Una lluvia de recuerdos resbala por mis mejillas, mientras vuelvo, aunque sea por un instante, a aquel lugar al que llamé hogar, a aquella gente que aún elijo y elegiría mil veces mas como mi familia adoptiva. No es fácil volver a la tierra natal cuando una se siente ajena a ella, y ve que se convirtió en un mundo hostil.
¡Cómo me gustaría poder decir que esto es tan solo una historia más! Pero lamentablemente no es así, y esa lluvia de recuerdos se convierte poco a poco en una tormenta que me impide seguir..

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