Ojos tristes que buscan seguir adelante
Ojos tristes que sólo quieren soledad
Ojos tristes en un barco mercante
Ojos tristes que ven alejarse la bahía
Nada me haría más feliz que alegrar esos ojos tristes y ver en ellos la vida que sufrieron, pero ella no deja, teme que le hagan daño, por eso tan sólo se deja caer en camas de extraños. Nunca más de una noche duran sus amoríos, duran sólo lo necesario para matar el frío. Pero eso no llena el vacío de su alma, y ella sigue sin encontrar la calma.
¡Oh, bella Merlina! ¿Por qué no sueltas tus armas?
Deja que el calor encuentre de nuevo tu alma.
Llevas demasiado tiempo sufriendo en silencio. Mostrando en sonrisas lo que te mata por dentro. No te haré daño, siempre estaré a tu lado, y protegeré tu mirada cual fiero soldado. Jamás volverá a rodar por tus mejillas una lágrima, lo juro. Te amo Merlina, eso te lo aseguro.
Tantas veces escuché esas palabras que ya carecen de sentido. Da la vuelta y vete, por favor te lo pido. Mi corazón es frágil y está muy débil, a pesar de la fiel muralla de hierro que lo protege. No me dañarán de vuelta, no tendrán esa oportunidad. La muralla que era de hierro, en diamante se convertirá, sus muros serán impenetrables, nada la romperá, y el brillo de mi mirada en un fuego ardiente tornará. Nadie me herirá. No otra vez.
-Catalina Trouillet-

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